Defensa no explica de dónde saldrán los carros Leopardo para Ucrania ni cuántos se mandarán

El debate sobre la ayuda militar aliada a Ucrania está centrada desde hace dos semanas y media en el envío o no de carros de combate Leopardo 2, uno de los modelos más modernos que están en uso actualmente en los ejércitos europeos. Una transferencia que estaba siendo vetada desde el pasado mes de abril por Alemania, país al que pertenece la empresa con la patente y que debe autorizar toda re-exportación a terceros países.

El levantamiento del veto por parte del Gobierno de Berlín en las últimas horas, después del órdago de Polonia amenazando con hacer el traspaso de una quincena de unidades sin autorización, además de la división interna del propio ejecutivo alemán y de la insistencia de otros países aliados, ha hecho que los principales países usuarios de este tipo de carro de combate empiecen a hablar de cómo van a colaborar y qué van a aportar.

Tanto la mencionada Polonia como Finlandia, Canadá y Dinamarca ya mostraron la pasada semana su predisposición a enviar varias unidades de este carro de combate. Incluso hablaron del núnmero de unidades. También lo hicieron República Checa y Eslovaquia, cuyas unidades todavía están en las líneas de montaje de la empresa alemana Rheinmetall. Otros países como Noruega y Países Bajos han mostrado este mismo miércoles su predisposición a enviar este tipo de carros.

España, que estudió antes del verano el imposible envío de carros Leopardo 2, pero que finalmente desecharon la opción oficialmente porque las unidades de la versión más antigua (2A4) solicitada por los ucranianos que estaban almacenadas en Zaragoza se encontraban supuestamente en un “estado lamentable” y podrían ser “un peligro” para los propios ucranianos, aunque en realidad se encontró con el veto alemán, ha preferido guardar silencio en los últimos días.

Sí ha dado un paso adelante a primera hora de este miércoles, cuando el ministro de la Presidencia, Félix Bolaños, ha confirmado que España enviaría carros Leopardo 2 a Ucrania siguiendo la estela del resto de países aliados. No ha dado más datos, y ha trasladado la patata caliente a la ministra competente, la de Defensa, Margarita Robles, de quien ha dicho que daría una rueda de prensa con todos los detalles técnicos.

Las palabras de Bolaños han cogido totalmente a contrapié en las plantas nobles del Ministerio de Defensa, donde no estaba preparada ni planificada una respuesta adecuada antes el aluvión de solicitudes de información. De hecho, desde el primer momento ha quedado claro que en ningún caso habría la rueda de prensa con explicaciones técnicas a la que había emplazado Bolaños y que había que buscar otra forma de salir al paso de la situación.

La opción elegida, dentro de las múltiples opciones que había, ha sido la de que Robles hiciera unas declaraciones a la agencia pública EFE. Una opción sin riesgos, en la que la ministra ha podido esquivar preguntas que la pudieran poner en un compromiso y en la que fuera menos evidente que todavía no saben de dónde van a sacar las unidades de Leopardo 2 que se van a enviar a Ucrania ni cuántas unidades va a enviar a España.

“España está dispuesta desde esa coordinación a tratar con nuestros aliados todo lo que sea necesario y que haga referencia al envío de Leopardo y al entrenamiento, y ayudar también a su sostenimiento y mantenimiento”, ha dicho la ministra. Vamos, que se van a enviar unidades y que España está dispuesta a colaborar tanto en el adiestramiento de las tripulaciones como en la cadena logística, pero ni rastro de todos los detalles técnicos de los que hablaba Bolaños.

Las Fuerzas Armadas españolas tienen actualmente en su inventario un total de 347 carros de combate Leopardo 2. 108 de esas unidades pertenecen al modelo 2A4, el más antiguo, cuyas unidades fueron adquiridas a Alemania a precio barato mientras General Dynamics fabricaba bajo licencia otras 239 unidades de la versión 2E -la más moderna que tiene el Ejército de Tierra y una de las más modernas en servicio en Europa- en sus instalaciones de la provincia de Sevilla.

De la variante 2A4, algunas están prestando servicio dando protección a las ciudades autónomas de Ceuta y Melilla. Un número que estaría entre las 50-70 unidades fueron sometidas a un proceso de hibernación y almacenadas en Zaragoza. Se les extrajo todo el combustible y todos los líquidos, se secaron las piezas que necesitan elementos lubricantes, se les retiró las baterías y buena parte del equipamiento de combate. Las barcazas y algunos de los elementos fueron guardados en almacenes diferenciados. Fueron estas unidades de las que Robles dijo que estaban en “estado lamentable”.

En caso de ser las unidades elegidas para ser enviadas a Ucrania, tocaría volver a montarlas y ponerlas a punto con el apoyo de los técnicos de General Dynamics. Habría que revisar las piezas -comprobar que no han sufrido un deterioro importante tras estar almacenadas y sin ser utilizados- y que los sistemas funcionan sin incidencias. La previsión que se hizo en verano es que, al menos, se necesitarían cuatro meses para vuelvan a estar operativos a un nivel mínimo.

Las 239 unidades de la versión 2E son el grueso de los carros de combate que se encuentran ahora mismo en servicio en las Fuerzas Armadas. De hecho, varias unidades se encuentran desplegadas en estos momentos y desde hace varios años en Letonia, donde hay un grupo mecanizado español que forma parte del denominado muro-anti Rusia de la OTAN, que protege a los países de la OTAN del Este de Europa de un posible ataque ruso.

En el caso de que las unidades del carro Leopardo 2 que se envíen a Ucrania sean de la versión 2E tendrían que ser retiradas de unidades militares que los están utilizando en la actualidad. En el caso de que sean de la variante 2A4, se debilitaría la protección de Ceuta y Melilla y se utilizarían unas unidades que, según la última versión de Defensa, estaban en un “estado lamentable” y podrían ser “un peligro” para los propios ucranianos. Y otro problema sería ver número exacto de unidades que se podrían enviar.

También es cierto, que no todas las unidades que se envíen requerirían estar al 100 por 100 de operatividad, pues algunas unidades bastaría que estuvieran lo suficientemente operativas como para ser utilizadas como vehículos de recuperación, es decir, como grúas para salvar y remolcar a otros unidades que sí estuviesen totalmente operativas en el campo de batalla. Las unidades en estado deplorable también podrían ser canibalizadas y utilizadas para sacar piezas para completar la cadena logística de mantenimiento.

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